28 de agosto de 2009

Elogio en la esquina sonriente

Estaba ahí, como si perteneciera a una fantasía detrás de interminables hojas de papel resumidas en un constante pasado. Sus ojos brillantes y su mirada no se parecían al hábito. Su atractiva y purificada sonrisa se convirtió en sombra de todos los escribas y veedores. Letras y palabras que murieron con lo inevitable.
Su figura y su atmósfera resultaban en lo impresionante; en la sorpresa de saber si en verdad existía, o si por una de esas casualidades, existía desde la no existencia. Su voz aún se funda en lo dulzón de lo afable.
Un día, un recuerdo pareció haber hecho historia en la lucha del amor contra el olvido.

Quién sabe si ella será invención de uno de los tantos que ahí yacen muertos y vivos.

H.B

15 de junio de 2009

Diario de viaje (y de rodaje): La belleza del gris

"This is not a black and white world
To be alive I say the colors must swirl
And I believe that maybe today
We will all get to appreciate
The beauty of gray"

LIVE. The Beauty of Gray. Mental Jewelry

Durante los últimos días de rodaje entre las localidades de San Miguel, Jose C. (¿Cuchillo?) Paz y Saenz Peña, las historias y las respuestas de los últimos entrevistados, sumadas al material de la semana pasada, mostraron un elemento en común: la diferencia. Pero no se trataba, justamente, de un blanco y negro típico de los fanáticos del extremismo. Lo que ocurrió, fue que todos dejaron una sensación grisácea para este trabajo. Y luego de conocer más a fondo sus aventuras y desventuras, al ver sus caras con mis ojos y con los ojos de la cámara y su enimática magia, había notado que cada uno de ellos contenía una suerte de agujero en su experiencia como migrante.  A pesar del inicial extremismo de Ezeiza como "la única salida", con el correr del tiempo, todo se tiñó de gris. Aquel sentimiento de la unión podía más que todo aquello que los empujó a la ida. La distancia los separó de sus raíces, pero también los unió más que en aquellos años extranjeros.
Se trata de una paradoja muy simple: lo cercano y lo lejano, lo próximo y lo distante, pero en efectos encontrados. La misma distancia que los condujo a irse, fue la misma que los
invitó a regresar a la Argentina. Y así, con todo esto, continuamos con la difícil tarea de armar este rompecabezas con la gracia del lenguaje audiovisual. Damos por terminada la etapa de filmación en exteriores, para pasar a la claustrofóbica tarea de grillado y edición.
Recuerdo que a través de la ventana del colectivo, ya de regreso a casa, y por esas cosas de la repetición, siempre sonaba en mi reproductor el tema que abre esta bitácora: The Beauty of Gray, de los olvidados LIVE. Casi como un mensaje directo, la canción sugiere esto que hoy (y de hecho, casi siempre) está presente: muchas veces, los conflictos o los problemas que atravesamos en la vida se extremizan, llevándonos a la confusión o a la frustración, aprisionándonos entre las paredes del blanco y el negro, lo bueno y lo malo, la razón y la fuerza. Pero para eso mismo existe (aunque no todos lo aprecien) el famoso equilibrio que a la larga, y una vez encontrado, siempre tiene algo más para decir: la belleza del gris.




25 de mayo de 2009

Diario de viaje (y de rodaje): Vamos y venimos

"No seré el último, no seré el primero
encontrar un camino donde el cielo se encuentre con la tierra
es todo correcto y todo erróneo
para mí empezar al final de la carretera
vamos y venimos"

Eddie Vedder. End of the Road. BSO Into The wild



Sábado 23 de Mayo de 2009. Viajes que parecen eternos, las energías que los alimentan, la dinámica de grupo, las ideas que van y vienen como los autos de las rutas argentinas y sus paisajes efímeros. Personas eclipsadas por sus vivencias, con esos matices que oscilan entre la honestidad y la inefable hipocresía, matrimonio infalible en el orden de las palabras y la vida. Hay cosas que el dinero no puede pagar, y que la imagen no puede aparentar porque corre el riesgo permanente de caerse a pedazos, a ilusiones y a producciones nefastas de la más feliz de las mentiras. Corazones que pueden irse del mundo, pero que a la larga, todos sabemos que volverán algún día a ser retoños de aquella vida vivida, perdida entre letras, notas, personas y fantasías de los sueños de una existencia deseada en la lejanía: vamos y venimos.
De Barracas a Chacarita y quién sabe a dónde más, las familias que emigraron al exterior luego de la crisis del 2002 son fuente de añoranzas. Se transladaron a otros países, con expectativas a sus espaldas y sobre las ventanas de cada paisaje que atravesaban los aviones, los micros, los trenes, los autos... y sin embargo el costumbrismo fue inmortal como la incontenible emoción que, a veces oculta, los hizo regresar. Real Madrid-Barcelona, España-Italia, y la Argentina contra el resto del mundo, con sus representantes que, como los hábitos de la yerra ceniza, le temen al olvido. Y a todo esto, la bandera siempre estuvo escondida en la furibunda soledad del sol.
Raúl y Alejandra, Nicolás y Priscila, adultos y jóvenes que buscaron algo en esas paradojas a las que nos lleva la vida y la experiencia. Y quizá lo hayan encontrado por el hecho de mantener la crudeza de la humildad por encima de la arrogancia de aquellos que elijen el camino de "lo que es más". Más no siempre significa mejor, y esto es algo que cada entrevistado pudo demostrar desde sus palabras y sus hechos. Más allá del corralito, las cantidades de abogados peronistas que bajaron de la escalera al salir De la Rúa, las extrañezas fueron dominantes. Ver crecer a sus hijos en otro territorio, las pizzas y asados con amigos y familiares, son esas sencillas cosas mundanas y costumbristas que sin querer, se conjugaron con la amenaza del olvido. Toda amenaza ocurre y también se vá con el viento del vacío, que se apodera del sentimiento del retorno. El regreso desde la tierra prometida hacia la tierra de las eternas promesas. Esto es Argentina, el lugar donde las historias convergen en una misma historia de singulares apreciaciones.
Casi doce horas de convivencia, un montaje detallista y testimonios contrapuestos son los materiales de este mes de rodaje y posterior edición de un documental aún sin nombre, pero cargado de imágenes y un arduo trabajo que poco a poco está vislumbrando su finalización. Entre cada vaivén, cada toma, cada diálogo, cada escrito, cada paso, cada tropiezo, cada mentira y cada amurallamiento del futuro, vamos y venimos.

27 de abril de 2009

¿Camino al divorcio?


Hace aproximadamente  tres años, un reportaje que el cineasta y periodista brasileño, Arnaldo Jabor, habría realizado al jefe del Primer Comando de la Capital (PCC) Marcos Camacho “Marcola”, recorría internet como si se tratase de un rumor de separación de un matrimonio cualquiera. La entrevista se comentó en los medios no tanto por su veracidad, sino por su más puro carácter apócrifo. Precisamente, se trataba de una entrevista ficcionada, comparable a la lectura de un diálogo novelesco cuyo personaje principal es Marcola, que elabora desde la pluma del periodista algunos juicios apocalípticos acerca de las posibles soluciones a la violencia desatada en San Pablo. La solución radicaba en que esta misma no existía, y así todo se tiñó del color de la transgresión. El propio Jabor, consultado por el aspecto transgresor  presente en sus escritos, respondió que “…lo hago para que la provocación induzca a la reflexión. El mundo cada vez es más dinámico, por eso yo propongo pensar de una manera más efímera. Hay que aprender a convivir sin certezas”. La famosa entrevista, por momentos, multiplica el peso polémico que a fin de cuentas recae sobre la figura del líder del PCC y sus particulares respuestas. Pero también se ha dicho que la conversación impresiona por la cantidad de verdades crueles que enuncia. Sin embargo, las dudas fueron crecientes en los lectores, ya que las mismas respuestas que aparecen escritas se asemejan al discurso de un héroe romántico y erudito (un Marcola virtual) que sabe mucho más que el incomunicado y detenido líder del PCC al que se refirieron las fuentes policiales. Además, cabe destacar que las opiniones se polarizaron respecto al discurso de la inseguridad en Brasil, algo similar a lo ocurrido en Argentina hace poco tiempo con la reaparición mediática de la pena de muerte.
Lo importante es analizar cómo se puede destruir o construir la confianza desde el lugar de los medios de comunicación. Si se habla de confianza, también se está hablando de una moralidad que la posiciona socialmente. Esto define la calidad moral de las empresas en el ejercicio de la generación de expectativas que legitiman (o deslegitiman) su existencia. Las expectativas, entonces, serán las respuestas que circulan en la actividad social, son las arquitectas que erigen la confianza. En el caso particular de la Argentina, los medios de comunicación obedecen a una mentalidad empresaria. Se trata de la palabra (y en mayor medida, de la verdad) y su conflictivo matrimonio con la palabra de la empresa. Ambas palabras, en esta relación medios-público, quedan sustentadas en su validez y en su reconocimiento social. Y en este marco, se generan una serie de interrogantes para esta relación, como si fuese un matrimonio que desconfía de su fidelidad. Del amor al odio (y viceversa) existe un camino muy corto, y ese tránsito muchas veces se ve interrumpido, justamente, por la pérdida de confianza en el otro. Las expectativas puestas en el matrimonio se diluyen, pasando en menos tiempo del imaginado, de la compra del anillo a la división de bienes. En el caso de los medios de comunicación, o empresas informativas, se trata de una desconfianza signada por un factor que también atenta contra cualquier relación: el miedo. Hoy ya nadie sabe a quién creerle, y la falta de transparencia con el tratamiento de la información, es un camino garantizado hacia el divorcio.
¿Desde qué moralidad hablan los medios de comunicación? Así como Jabor “reinventó” a Marcola en Brasil, en Argentina también han sucedido casos en los que la información no está al servicio de la verdad y la transparencia, o de
“lo que quiere la gente”, sino del vértigo, del miedo, y de los intereses de grupos económicos y políticos que adoptan una tendencia dominante en el mercado. La moralidad de estas empresas informativas, escudada tras los siempre repetidos discursos de la “Responsabilidad Social Empresaria” y la “ética profesional”, se llena en su forma (mercancía) pero se vacía en su contenido (los acontecimientos de cada día convertidos en noticias) para generar así las siempre presentes deformaciones de realidad. Pasando por las figuras exaltadas de algunos futbolistas hasta el encubrimiento para nada sutil de un político que al mismo tiempo está relacionado con una o varias empresas mediáticas que hacen de la ciudadanía un espectáculo, con frases que apelan a la voluntad popular o al acercamiento de los diferentes sectores sociales, o incluso saber que ese periodista al que miramos durante la semana está al servicio de la empresa con una posición tomada para reproducir un miedo contextual, son solo algunas de las imágenes con las que nos encontramos a diario, que aumentan la desconfianza y desdibujan las expectativas depositadas en el tratamiento de la información. Es el fin del amor, como lo conocemos. ¿Quién será el primero en firmar los papeles?

10 de febrero de 2009

Nuevas postales de la industria cultural

"Déjamelo a mi, encontraré un camino para ser
considerame un satelite orbitando por siempre
conocí las reglas pero ellas no me conocieron a mi,
garantizado"

Eddie Vedder. Guaranteed. Soundtrack "Into The Wild"

Basada en un hecho real y bajo la dirección de Sean Penn, Into The Wild es una de las recientes producciones cinematográficas que introduce algunos elementos críticos hacia el modo de vida del mundo posmoderno, un modo de vida que quizás haya consumado su vuelco al costumbrismo y a una tal vez nunca ausente idea de alienación tecnológica. Into the Wild cuenta, sencillamente, la historia de Christopher McCandless, un adolescente que, cansado de la vida estructuradamente lujosa que lleva con su familia, decide irse de su casa para encontrarse consigo mismo en una aventura que transcurrirá, de manera casi carnal, entre él y la naturaleza. Est abúsqueda implicará la anulación total de su pasado, su identidad (cambiando incluso su nombre al de Alexander Supertramp) y de todo vínculo social: se trata de una búsqueda interior por fuera de las aristas del capitalismo, únicamente apoyado por la soledad.
Durante el transcurso de la película, nos damos cuenta que esa existencia personificada en Alex a través de la soledad y la vida con la naturaleza es el resultado de un conflicto familiar, pero aquí la problemática convivencia de los padres y los hijos es el aliento de una decisión existencial extrema: para alcanzar la sabiduría y reconocerse a sí mismo como hombre vivo, Alex llega a comprender, sin arrepentimiento, el valor del perdón. Un valor que a pesar de su comprensión, no lo detiene en su búsqueda, porque tampoco significa una vuelta atrás: el pasado, a fin de cuentas, ya no es un tema de reparo personal. No importa regresar, ni el dinero ganado o perdido, ni las relaciones conseguidas antes y después del viaje. Hasta el momento de su muerte en Alaska (que era el punto de llegada definido), Alex se convierte en un legado, e incluso en una discusión difuntamente viva: ¿Realmente podemos encontrar nuestra propia verdad a través de la naturaleza?.
Desde el vamos, es una cuestión complicadamente sencilla. Los polos opuestos de Into The Wild son el capitalismo y sus derivadas frivolidades, contra el aislamiento absoluto de la naturaleza, y para mostrar una posible vida fuera del primer extremo, es necesario verla a través del otro. Los supermercados en grandes cadenas comerciales contra la caza salvaje de un alce al que Chris/Alex debe descuartizar y aprender a conservar para hacerla comestible en una fogata nocturna, intento frustrado por la propia inexperiencia, o la comodidad de la ropa y los lujos que uno desearía contra la desnudez del campo, de los animales, y de uno mismo. Como estos ejemplos hay muchísimos, pero es aquí cuando aparece la industria cultural.
La película se separa en tres estadíos cruciales que dibujan el aprendizaje del protagonista: la niñez, la adolescencia y la madurez en la módica cifra de dos años de viaje. Dos años de abandonos y encuentros, de golpes, caídas y resurgimientos, de personas de antes y de ahora, pero nunca de un después. Aún en el constante aprendizaje de la vida, por fuera del capitalismo y sus relaciones frías, tendientes al vacío, con más paredes levantadas que puentes construídos, se nos plantea un destino cruel que no podremos vivir para contarlo, porque este es el legado de Alex al llegar el momento de su muerte, solo y aislado en Alaska, dentro de su autobús mágico y totalmente alejado de los valores de la sociedad posmoderna.
Otro de los grandes ejemplos es el de los lazos sociales. En su viaje, Alex, conoce a un matrimonio que hasta se ofrece a adoptarlo, con el cual comparte un tiempo prolongado de su aventura. La idea del compartir la vida con nuevas personas (un agricultor que disfruta su trabajo, una jóven menor de edad que solo tiene su voz, sus ojos y su guitarra, un anciano que se alejó de su pasado) hacen a esos trozos de vida que quedan en la historia por el valor auténtico de la ayuda, al integrarse a un grupo de personas que sueñan con lo poco que tienen y que no piden más porque no lo necesitan. Son relaciones que no precisan intermediarios (los que en el escenario del capitalismo pueden ser el alcohol, la tecnología, el poder económico, y la brutalidad del pensamiento y el músculo) y esto es algo totalmente opuesto a los paisajes actuales de las relaciones mismas: muchos aspectos basados en el poder del dinero y la tecnología como una excusa de la conexión permanente con los otros, en una ilusión que se diluye frente a la persona real y natural que tenemos frente a nuestros ojos. Es paradójico, porque aquí se trata de conocer al otro por lo que no es o por lo que parece ser, y no por lo que es. Pero una vez llegado a Alaska, dejando atrás todo lo conseguido, Alex comprende lo que ha estado buscando. Y nuevamente la discusión opuesta se adueña intrínsecamente de los posibles mensajes : naturaleza (lo real) vs capitalismo (lo aparente)

Estas son las ideas sobre las contradicciones del capitalismo y su influencia en las relaciones, poniéndolo quizás como un victimario cuyo portavoz es la industria cultural, apropiándose esta vez de un extremo absoluto para justificarse. Sería bueno también pensarlo desde el discurso de la crisis (ver entrada en laputaqueloparió) como un momento de oportunidades de aprendizaje, ya que en este caso, la única lección posible es llevada hasta la muerte.
Así, el juego de los opuestos extremos de Into The Wild, en conjunto con la industria cultural es ese: quizás la verdad interior del ser humano pueda ser hallada a través de la naturaleza y sus autolecciones, pero la opción de la costumbre parece ser más fuerte, aún con sus atractivas desventajas, como si se tratase de un juego de opuestos que simplemente se atraen.