25 de mayo de 2009

Diario de viaje (y de rodaje): Vamos y venimos

"No seré el último, no seré el primero
encontrar un camino donde el cielo se encuentre con la tierra
es todo correcto y todo erróneo
para mí empezar al final de la carretera
vamos y venimos"

Eddie Vedder. End of the Road. BSO Into The wild



Sábado 23 de Mayo de 2009. Viajes que parecen eternos, las energías que los alimentan, la dinámica de grupo, las ideas que van y vienen como los autos de las rutas argentinas y sus paisajes efímeros. Personas eclipsadas por sus vivencias, con esos matices que oscilan entre la honestidad y la inefable hipocresía, matrimonio infalible en el orden de las palabras y la vida. Hay cosas que el dinero no puede pagar, y que la imagen no puede aparentar porque corre el riesgo permanente de caerse a pedazos, a ilusiones y a producciones nefastas de la más feliz de las mentiras. Corazones que pueden irse del mundo, pero que a la larga, todos sabemos que volverán algún día a ser retoños de aquella vida vivida, perdida entre letras, notas, personas y fantasías de los sueños de una existencia deseada en la lejanía: vamos y venimos.
De Barracas a Chacarita y quién sabe a dónde más, las familias que emigraron al exterior luego de la crisis del 2002 son fuente de añoranzas. Se transladaron a otros países, con expectativas a sus espaldas y sobre las ventanas de cada paisaje que atravesaban los aviones, los micros, los trenes, los autos... y sin embargo el costumbrismo fue inmortal como la incontenible emoción que, a veces oculta, los hizo regresar. Real Madrid-Barcelona, España-Italia, y la Argentina contra el resto del mundo, con sus representantes que, como los hábitos de la yerra ceniza, le temen al olvido. Y a todo esto, la bandera siempre estuvo escondida en la furibunda soledad del sol.
Raúl y Alejandra, Nicolás y Priscila, adultos y jóvenes que buscaron algo en esas paradojas a las que nos lleva la vida y la experiencia. Y quizá lo hayan encontrado por el hecho de mantener la crudeza de la humildad por encima de la arrogancia de aquellos que elijen el camino de "lo que es más". Más no siempre significa mejor, y esto es algo que cada entrevistado pudo demostrar desde sus palabras y sus hechos. Más allá del corralito, las cantidades de abogados peronistas que bajaron de la escalera al salir De la Rúa, las extrañezas fueron dominantes. Ver crecer a sus hijos en otro territorio, las pizzas y asados con amigos y familiares, son esas sencillas cosas mundanas y costumbristas que sin querer, se conjugaron con la amenaza del olvido. Toda amenaza ocurre y también se vá con el viento del vacío, que se apodera del sentimiento del retorno. El regreso desde la tierra prometida hacia la tierra de las eternas promesas. Esto es Argentina, el lugar donde las historias convergen en una misma historia de singulares apreciaciones.
Casi doce horas de convivencia, un montaje detallista y testimonios contrapuestos son los materiales de este mes de rodaje y posterior edición de un documental aún sin nombre, pero cargado de imágenes y un arduo trabajo que poco a poco está vislumbrando su finalización. Entre cada vaivén, cada toma, cada diálogo, cada escrito, cada paso, cada tropiezo, cada mentira y cada amurallamiento del futuro, vamos y venimos.